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¡Travesti Busca Novia!

10 May

En una conversación con una amig@:

Ésta de hecho es la conversación casi completa que tuvimos. Es un consejo que me gusta dar… muy a mi personal punto de vista. Pensaba en aislar y sintetizar lo que platicamos, pero la forma en que ella compartió el contenido con sus amistades, transcribiendo la conversación completa le añadió mucho valor. Así que quise dejarlo así.

Si sucede que estoy casada, existe  una entrada también útil.

29 de abril
hola
Hey! Qué tal, amigocha moxa?

7 de mayo

hola gracias no me ando trav mucho por ahora trabajo mucho y estoy en un grupo de oración q me ayuda mucho con mi vida es como q siento de seguir noemalmente por ahora como varon la paz q me da ese grupo

vos como andas?

8 de mayo

Yo bien. Me parece muy padre que lo estés llevando, aunque me da la impresión de que luchas por dentro con eso. ¿Todavía te da “como remordimiento” ser travesti?

Hoy

prinicpalmente a mi novia no le gusta

¿Y la quieres mucho?

Un mal consejo: las mujeres aguantan un montón… no sabes. Eso es algo que los travestis, transgéneros y transexuales nunca entenderán. No tenemos esa parte fem.. Sólo no quieras que lo acepte de inmediato. Quizás sean años, pero tú no quita el dedo del renglón.

Es como el experimento de la rana. Metes la rana en una olla de agua al tiempo y le prendes al fuego, y podrás incluso cocinarla. Pero si metes la rana en agua tan sólo un poco más que tibia, y la rana brincará y jamás podrás retenerla ahí.

¡Una pareja de travestis; hombre y mujer invirtiendo imagen!

¡Una pareja de travestis; hombre y mujer invirtiendo imagen!

Tú no quites el dedo del renglón, y si piensan casarse que antes te vea vestida y que sepa completamente cuáles son tus aspiraciones, incluso si en un rincón de tu mente está la posibilidad de operarte u hormonizarte. No han nada más dañino a largo plazo que las falsas expectativas, y ella confiará plenamente en lo que le dices. Si finalmente ella no aguanta eso que le dices, entonces ella no es la indicada para ti. Y más vale saber eso desde este momento que después vivir una tortura mutua diariamente. Ella “aguantando” algo que simplemente no va con ella, y tú reprimida diariamente, como en un calabozo.

“Nada más dañino que las falsas expectativas.”

Es por eso que muchas chicas que son sólo travestis, habiendo reprimido tanto su impulso, llega un momento en que se deschabetan del todo. Entonces, de la noche a la mañana “siempre quisieron ser transexuales y siempre les gustaron los hombres”. La realidad es que es un golpe como de resortera. Tanto estuvieron estirando esto que al final salieron disparadas muy lejos. No te vaya a suceder lo mismo.
¡No te dejes engañar por las mentiras de la mayoría!

Si ella es la indicada va a terminar amándote tal cual eres, pero tienes que mostrarle quién eres desde este momento. No la engañes. Y si no era para ti, en serio, habrá quien te ame así.

Te quiero mucho, amiga! ¡Y sigue bellydanceando! ¿Te dije que tuve mi primera presentación masiva éste pasado domingo?

Besos y bendiciones,

Becky.

-no no Felicitaciones! y Gracias por lo que me dices amiga! ¡ Un abrazote!
puedo publicar este diálogo es muy lindo! me dejas?

-…¿Y si lo publico yo?

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Travestismo, Heterosexualidad y Pareja

10 May


Es un tema recurrente entre nosotras. Para mucha gente es desconocido, y hasta extraño, que una chica travesti sea heterosexual, pero afortunadamente, poco a poco hay más conocimiento al respecto. Incluso, existen muchas chicas que van más allá, se consideran transexuales y hacen cambios físicos para ajustar su imagen preferida frente al espejo.

Lorena Rebecca

El travestismo heterosexual es más común de lo que se cree, pero más difícil de hallar por temor a pérdida de un estilo de vida cotidiano.

Sin embargo, su orientación sexual sigue determinada por su gusto a las mismas mujeres.

Es más fácil hallar travestis homosexuales que heterosexuales, porque de alguna forma las heterosexuales sentimos que tenemos más que perder (de ahí que comúnmente se relacione al travestismo con la homosexualidad). No queremos hacer nuestra vida completamente nueva. Por lo general no buscamos hacer un cambio físico muy dramático, y eso nos lleva a ocultar nuestra afición todavía más. Más importante: no queremos perder la oportunidad de tener una pareja heterosexual, alguien quien busca un rol tradicional de género. Y eso es difícil.

Virginia Prince, una travesti conocedora del tema y dedicada a apoyar a otras, escribió hace varias décadas un libro titulado “El Travestista y su Esposa“. En este libro ella procura dar una perspectiva de lo que es el travestismo heterosexual y la relación con la pareja. Sin embargo, está muy orientado a quien ha mantenido su travetismo en secreto durante muchos años y es de pronto descubierto. Es una situación difícil, ya que surgen muchas dudas por parte de la pareja y se abre una ventana para la chica travesti, que seguramente querrá tomar.

~Como comentario editorial, me parece muy buena lectura como principio para entender el travestismo heterosexual, pero aún así, es tan vasto el tema que no puede abarcarlo todo. Además, toma un papel que en lo personal no me agrada, que es el de calificar a la esposa según su afinidad y apoyo a su marido travestista, haciendo a aquella que no puede lidiar con ello, una mala esposa. No me gusta, pero aún así es buen punto de partida para conocer sobre este tema.~

Sin embargo este libro no toca el tema que algunas amigas están viviendo en éste momento y constantemente. La urgencia de contarlo, de decirlo.

Antes de que existieran videoblogs y redes sociales, sólo páginas autobiográficas, leí muchísimo sobre matrimonios devastados por un travestismo oculto. No importaba cuan oculto estuviera, tarde o temprano salía a relucir. Suerte si a la esposa le gustaba, pero si no, ardería Troya. Comienza a haber en la pareja una batalla entre aceptar forzosamente el hecho y el querer salir corriendo, dejando también atrás una historia de pareja y vivencias juntos. Si hay hijos, es todavía peor. Siempre es mejor sacar a la luz el tema que dejar ser descubiertos.

“Lo más doloroso fue el engaño.”

Tengo algunas amigas que son igualmente casadas (como yo). Sólo una había hecho del conocimiento a su esposa de su gusto por vestirse, antes de casarse y llevar una vida juntos. Ya habíamos hecho planes de juntarnos, conocernos, etc., pero sólo sucedió, cuando una a una la fueron cachando. Entonces fue cuando hubo la urgencia de hallar apoyo entre nosotras para saber qué hacer. No hay nada escrito, y cada pareja actúa de forma distinta. Una de las esposas lo rehusó totalmente y pidió no saber nada más al respecto, pero cuando se dio cuenta de que su marido no lo dejaba y que no le decía nada, prefirió conocer más del tema. Otra pareja comenzó a tener problemas después debido a que parecía que la afición crecía desmedidamente.

Mi principal recomendación es decirlo. Por más doloroso o difícil que esto pueda parecer. Algo que fue común denominador entre las esposas muy molestas fue la falta de confianza; el engaño. Haber vivido una determinada cantidad de años juntos y no haber sabido al respecto, enterarse por accidente, es igual a haberla engañado con otra mujer. Decirlo no será fácil, pero quitará de enmedio la rabia por el descubrimiento accidental, y con ello, gran parte del problema. Ella quizás se reirá o no lo creerá, y está bien.

Hablar y dialogar en unión

Aunque sea difícil y doloroso, lo mejor es decirlo antes que se entere.

Muy seguramente se sienta ofendida, y es natural, pues finalmente es algo que no se le había dicho, y en veces, algo importante. También puede sentirse insegura, ya que si esto no lo sabía, ¿qué otras cosas no sabrá?

Es aquí donde comenzamos la siguiente etapa. Si ella comienza a buscar sobre travestismo, muy seguramente hallará lo que es público: prostitución, degeneración, fetiches y otras cosas que igualmente le espanten. Es necesario proveerle la información que tengamos a la mano para que ella conozca sobre el tema; al menos dejársela disponible para cuando pase la etapa de shock y pueda permitirse ver más al respecto. Es necesario que estemos abiertas a cualquier diálogo y responder con toda humildad todas sus preguntas, por más obvias o ridículas que parezcan. Necesitamos entender que ella seguramente no sabe nada al respecto.

Y la parte medular es la siguiente: Expectativas claras.

Nosotras, como travestis, debemos tener claro qué queremos y qué tan lejos queremos llegar. Si es algo ocasional o si es diario lo que buscamos. Si es privado o queremos hacer esto público. Si buscamos tratamientos como reducción de vello, y cosas así, y si inclusive, está en nuestra mente dar pasos fuertes a la transexualidad.

No ser sinceros en expresar estos sentimientos puede llevar a que existan constantemente desilusiones. Y como dice el refrán: no será tanto lo fuerte de los golpes, sino lo tupido.

No podemos esperar que asimile alegremente todo lo que le digamos, ni que lo acepte a la primera, pero en el diálogo se crearán acuerdos que permitirán que la pareja siga siendo unida. Es probable que con el tiempo ella vaya cediendo más y más, y que incluso le tome gusto a este pasatiempo que tenemos. Pero no podemos esperarlo desde el principio.

Michelle Pfeifer Catwoman

Debemos tener expectativas claras de hasta dónde queremos llegar, y comunicarlas abiertamente.

Ahora, que si a tu pareja le ha gustado que seas travesti y te incentiva a que lo hagas… ¡yo no sé que estás haciendo leyendo esto! Mi única recomendación es: sé siempre clara en tus expectativas. Si por el contrario ella buscara tu cambio sexual o algún otro fetiche como la dominación y que no van contigo, también es necesario que ella lo sepa para que tú no te enroles en algo que a la larga te hará sentir que no eres tú.

Diría una amiga: Que la Fuerza Esté Contigo. A mi también me gusta decir:

Besos y bendiciones.

Sepas que estoy a un mensaje de distancia si hay algo en lo que pueda ayudarte.

Becky.

A la calle nos vamos!

1 Oct

Aquí, animándome a salir a la calle de día. ¡QUÉ MIEDO! A veces una no sabe si la están viendo por atractiva, por grandota, por haraposa ¡o por jota! Bueno, no fue gran cosa susodicha salida.

Es siempre un tema fuerte en la evolución (¿evolución? ¿qué definiría mejor el avance en un aspecto de la vida o hobby?) de una chica transgénero: el salir a la calle revelándose como mujer. Hay muchas barreras, de las cuales la mayoría son mentales y derivadas de la consideración para con los seres queridos. Así que sí me atreví a salir. No al antro como siempre, sino de día como muchas soñamos en hacer por primera vez. Y aquí mi historia, a ver si a alguien le ayuda a inspirarse… ¡o rajarse de plano! Al menos a entretenerse con alguna babosada escrota, digo, escrita, y sentirse identificada.

Sucedió que la noche anterior decidí salir de antro de última hora. Me arreglé rápido, algo de maquillaje sencillo, ropita sencilla, y a la calle. Claro que como fue de última hora, como siempre, terminé llegando tardísimo al antro. Lo bueno es que no cobraban “cover” (la entrada), ¡y que me acompañó mi preciosa esposa!

Y qué bueno que no cobraban, ¡porque en el afán de ir “light” saqué mi licencia de conducir de la cartera, me la eché al bolsillo del short, y… dejé la cartera en casa! ¡BRAVO! Nada para tomar. Los veinte pesos que juntamos en morralla sirvieron para pagarle al viene-viene (ésos especímenes de la calle que rondan alrededor de los autos estacionados, con un trapito y repitiendo “viene, viene” cuando una se está estacionando).

Entramos al lugar: Oh, tienen que conocerlo. Si andan buscando, como diría el comediante Polo Polo: “Putos, putos. De esos grandotes fornidos, bien dados, guaripudos, barbones, malencarados y jotitos. De esos que a uno les da gusto saludar fuerte ‘¡Muy buenas tardes señor Don Puto!’ “. Bueno, ¡pues de esos hay muchos en ése lugar! Nop. No todos los gays se visten ni son bonitos y delicados, y… nop. Al igual que no todas las que nos vestimos somos homosexuales.

¡La risa de la noche fue darme cuenta que mis tacones con bordado blanco, y mis uñas brillaban con la luz negra del lugar! ¡Padrísimo, igual que mis bubis hechas de calcetín!!! jajaja!

Enconces se dió la hora de la calabaza y de vuelta a casa. Siempre es lo mismo, queda una esperanzada a que nunca acabe el momento mágico, y me fui a la cama casi toda hechizada. Y al día siguiente, dominguito huevón, me permití seguir así durante la mañana hasta que nos dió hambre, y ni un huevo en casa (¡bueno, pues cómo habría si los estoy escondiendo y los de gallina están carísimos!). Así que pensamos en ir a comprar algo rápido: un Croissant (/croasnt/, se pronuncia, no croisánt como dicen los empleados naquitos del Burguer King). Y claro que con los nervios a mil! Vaya, ¡no es lo mismo salir de noche cuando todos los gatos son pardos, que a plena luz de día en que hasta los vampiros huyen y los hombres lobos prefieren depilarse!

Así que nos alimentamos. Volvimos a casa, y luego entra la llamada de Kezo, quien me invitó a participar en el Miss Gay Escape 2012. Oh, sí. ¡Esta jotita se va a lanzar al estrellato!

(Se aceptan patrocinadores, por favor. Pásele, pásele… ¡¡apúntese por aquí!!)

Qué mejor que ir hechizada. Una manita de tigre -bueno, sí fue de gato, no le eché muchas ganas- y a la calle otra vez. Bien loba aquella en su camioneta opulenta y surfeando las calles de Chihuahua.

La reunión Miss Gay: esa será otra historia. ¡Solo diré que hay chicas muy talentosas y muy guapas!

Todavía que regresé y seguía igual, pues hacía ya hambre. Digo, ¿quién puede sobrevivir un día entero con un croissant en la panza? ¡Menos mi media naranja! Así que le puse los ojitos de perrito faldero, y me dice: “¡Está bien! vente así, vamos al súper, pero sólo yo me bajo.”

Debo admitir que la prisa por llenar el hueco de la panza tuvo gran influencia en tal heróico acto tolerancia. Lo bueno es que se le olvidó comprar el “zukito” para tener algo de tomar… aparte de las cervezas que ya teníamos en casa. Así que esa fue la gran osadía: entrar a un Oxxo a pelearme sobre ¡por qué rayos el Tang sabor Té no entraba en la promoción de 3 sobresitos por 8.50! Y con mi voz sopladita de mickey mouse, tratando de explicar… Tomé, pagué, me fui.

Casi todo el día en nena, fue fenomenal. Hasta que me habla mi hermano y me dice: “ahi voy para allá, voy a entregarte unas cosas que tengo para ustedes”.

¡Ándele! A bañarse, desmaquillarse, despintarse las uñas y todo en menos de 20 minutos. Y vaya, que llega con sobrinos y todo… ¡cardíaco!

La experiencia fue genial, aunque como comenté al inicio: Imposible saber si las miradas que coseché fueron de curiosidad, asombro, admiración o burla; si fueron por verme atractiva, travesti o grandota. Y por otro lado, tampoco sabría si la falta de interés de algunos es porque en efecto me veía natural (toda fodonga, estoy segura que sí; al menos fodonguez no es la percepción que cualquiera tiene de un travesti) o porque realmente se ha hecho una sociedad tolerante. Bueno, creo que en Burguer King sí pasaron la voz y algunos buscaron asomarse u ofrecerse a entregar el pedido! ¿Curiosidad será?

El caso es que mi corazón se fatigó tanto con la emoción, que para las 8pm ¡yo ya pedía esquina y quería irme a dormir! Fui sentenciada por mi media naranja, mi mejor mitad, a no hacer esto cada fin de semana (se vale), pero al menos ya crucé esa línea. Al rato me atreveré a arreglarme como Dios manda y salir, ahora sí, a pasear bien. Cada fin de semana no, pero no rechazó la idea de que lo vuelva a hacer.

Lorena Rebecca Hernández

Primer salida a la calle ¡de día!

Hubo una pequeña sesión de fotos al final; les comparto una. Reconozco que algunas fotos no fueron tan buenas, estéticamente hablando, y hasta me hicieron preguntarme por qué demonios pensé en hacer tal barbaridad de salir a la calle de día. Por otra parte, me da a entender que como una chica no muy agraciada naturalmente, me tengo que esforzar un poco más para lucir OK. No quiero ser una súpermodelo en la calle, sino más sencillamente una chica más.

¡Gracias por leerme, y espero te haya agradado mi aventura!

Besos y bendiciones,

Becky.