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A la calle nos vamos!

1 Oct

Aquí, animándome a salir a la calle de día. ¡QUÉ MIEDO! A veces una no sabe si la están viendo por atractiva, por grandota, por haraposa ¡o por jota! Bueno, no fue gran cosa susodicha salida.

Es siempre un tema fuerte en la evolución (¿evolución? ¿qué definiría mejor el avance en un aspecto de la vida o hobby?) de una chica transgénero: el salir a la calle revelándose como mujer. Hay muchas barreras, de las cuales la mayoría son mentales y derivadas de la consideración para con los seres queridos. Así que sí me atreví a salir. No al antro como siempre, sino de día como muchas soñamos en hacer por primera vez. Y aquí mi historia, a ver si a alguien le ayuda a inspirarse… ¡o rajarse de plano! Al menos a entretenerse con alguna babosada escrota, digo, escrita, y sentirse identificada.

Sucedió que la noche anterior decidí salir de antro de última hora. Me arreglé rápido, algo de maquillaje sencillo, ropita sencilla, y a la calle. Claro que como fue de última hora, como siempre, terminé llegando tardísimo al antro. Lo bueno es que no cobraban “cover” (la entrada), ¡y que me acompañó mi preciosa esposa!

Y qué bueno que no cobraban, ¡porque en el afán de ir “light” saqué mi licencia de conducir de la cartera, me la eché al bolsillo del short, y… dejé la cartera en casa! ¡BRAVO! Nada para tomar. Los veinte pesos que juntamos en morralla sirvieron para pagarle al viene-viene (ésos especímenes de la calle que rondan alrededor de los autos estacionados, con un trapito y repitiendo “viene, viene” cuando una se está estacionando).

Entramos al lugar: Oh, tienen que conocerlo. Si andan buscando, como diría el comediante Polo Polo: “Putos, putos. De esos grandotes fornidos, bien dados, guaripudos, barbones, malencarados y jotitos. De esos que a uno les da gusto saludar fuerte ‘¡Muy buenas tardes señor Don Puto!’ “. Bueno, ¡pues de esos hay muchos en ése lugar! Nop. No todos los gays se visten ni son bonitos y delicados, y… nop. Al igual que no todas las que nos vestimos somos homosexuales.

¡La risa de la noche fue darme cuenta que mis tacones con bordado blanco, y mis uñas brillaban con la luz negra del lugar! ¡Padrísimo, igual que mis bubis hechas de calcetín!!! jajaja!

Enconces se dió la hora de la calabaza y de vuelta a casa. Siempre es lo mismo, queda una esperanzada a que nunca acabe el momento mágico, y me fui a la cama casi toda hechizada. Y al día siguiente, dominguito huevón, me permití seguir así durante la mañana hasta que nos dió hambre, y ni un huevo en casa (¡bueno, pues cómo habría si los estoy escondiendo y los de gallina están carísimos!). Así que pensamos en ir a comprar algo rápido: un Croissant (/croasnt/, se pronuncia, no croisánt como dicen los empleados naquitos del Burguer King). Y claro que con los nervios a mil! Vaya, ¡no es lo mismo salir de noche cuando todos los gatos son pardos, que a plena luz de día en que hasta los vampiros huyen y los hombres lobos prefieren depilarse!

Así que nos alimentamos. Volvimos a casa, y luego entra la llamada de Kezo, quien me invitó a participar en el Miss Gay Escape 2012. Oh, sí. ¡Esta jotita se va a lanzar al estrellato!

(Se aceptan patrocinadores, por favor. Pásele, pásele… ¡¡apúntese por aquí!!)

Qué mejor que ir hechizada. Una manita de tigre -bueno, sí fue de gato, no le eché muchas ganas- y a la calle otra vez. Bien loba aquella en su camioneta opulenta y surfeando las calles de Chihuahua.

La reunión Miss Gay: esa será otra historia. ¡Solo diré que hay chicas muy talentosas y muy guapas!

Todavía que regresé y seguía igual, pues hacía ya hambre. Digo, ¿quién puede sobrevivir un día entero con un croissant en la panza? ¡Menos mi media naranja! Así que le puse los ojitos de perrito faldero, y me dice: “¡Está bien! vente así, vamos al súper, pero sólo yo me bajo.”

Debo admitir que la prisa por llenar el hueco de la panza tuvo gran influencia en tal heróico acto tolerancia. Lo bueno es que se le olvidó comprar el “zukito” para tener algo de tomar… aparte de las cervezas que ya teníamos en casa. Así que esa fue la gran osadía: entrar a un Oxxo a pelearme sobre ¡por qué rayos el Tang sabor Té no entraba en la promoción de 3 sobresitos por 8.50! Y con mi voz sopladita de mickey mouse, tratando de explicar… Tomé, pagué, me fui.

Casi todo el día en nena, fue fenomenal. Hasta que me habla mi hermano y me dice: “ahi voy para allá, voy a entregarte unas cosas que tengo para ustedes”.

¡Ándele! A bañarse, desmaquillarse, despintarse las uñas y todo en menos de 20 minutos. Y vaya, que llega con sobrinos y todo… ¡cardíaco!

La experiencia fue genial, aunque como comenté al inicio: Imposible saber si las miradas que coseché fueron de curiosidad, asombro, admiración o burla; si fueron por verme atractiva, travesti o grandota. Y por otro lado, tampoco sabría si la falta de interés de algunos es porque en efecto me veía natural (toda fodonga, estoy segura que sí; al menos fodonguez no es la percepción que cualquiera tiene de un travesti) o porque realmente se ha hecho una sociedad tolerante. Bueno, creo que en Burguer King sí pasaron la voz y algunos buscaron asomarse u ofrecerse a entregar el pedido! ¿Curiosidad será?

El caso es que mi corazón se fatigó tanto con la emoción, que para las 8pm ¡yo ya pedía esquina y quería irme a dormir! Fui sentenciada por mi media naranja, mi mejor mitad, a no hacer esto cada fin de semana (se vale), pero al menos ya crucé esa línea. Al rato me atreveré a arreglarme como Dios manda y salir, ahora sí, a pasear bien. Cada fin de semana no, pero no rechazó la idea de que lo vuelva a hacer.

Lorena Rebecca Hernández

Primer salida a la calle ¡de día!

Hubo una pequeña sesión de fotos al final; les comparto una. Reconozco que algunas fotos no fueron tan buenas, estéticamente hablando, y hasta me hicieron preguntarme por qué demonios pensé en hacer tal barbaridad de salir a la calle de día. Por otra parte, me da a entender que como una chica no muy agraciada naturalmente, me tengo que esforzar un poco más para lucir OK. No quiero ser una súpermodelo en la calle, sino más sencillamente una chica más.

¡Gracias por leerme, y espero te haya agradado mi aventura!

Besos y bendiciones,

Becky.